PRESENTACIÓN DEL NIÑO JESÚS

virgen-candelariaEl día 2 de febrero de cada año, se recuerda esta presentación del Niño Jesús al templo, llevando a alguna imagen del Niño Dios a presentar a la iglesia o parroquia. También ese día, se recuerdan las palabras de Simeón, llevando candelas (velas hechas de parafina pura) a bendecir, las cuales simbolizan a Jesús como luz de todos los hombres. De aquí viene el nombre de la “Fiesta de las candelas” o el “Día de la Candelaria”.

Según la tradición, la Virgen se le apareció en 1392 a dos indios guanches (Islas Canarias) que pastoreaban su rebaño, quienes, al llegar a la boca de un barranco, notaron que el ganado no avanzaba, como si algo impidiera seguir adelante. Para ver qué era lo que pasaba, uno de los pastores avanzó y vio en lo alto de una peña una imagen de madera como de un metro de alto de una mujer. Traía una vela en la mano izquierda y cargaba a un niño en el brazo derecho. El niño llevaba en sus manos un pajarito de oro.

Los indios, como tenían prohibido hablar con mujeres que estuvieran solas, le hicieron señas para que se apartara del camino. Como no les hacía caso, uno de los indios tomó una piedra para lanzársela, pero el brazo se le paralizó. Su compañero tomó la imagen e intentó romperla, pero en el intento, se cortó sus propios dedos.

Los indios corrieron a avisar al rey, quien de inmediato fue con todos sus guardias al lugar del acontecimiento. Tomaron la figura y la llevaron a la casa del rey. Los encargados de llevársela fueron los pastores que la encontraron, quienes al instante de tomarla en sus manos, quedan curados del brazo uno y de los dedos, el otro. Ante este milagro, el rey ordenó que todo el pueblo honrara a aquella figura de mujer, a quien le llamaron “La Extranjera”.

Cuando la gente se acercaba a Ella, se oían armonías celestiales, se percibían aromas exquisitos y la imagen despedía una luz resplandeciente. Infundía en las personas temor y respeto, pero ellos no sabían a quién representaba.

Años después, los españoles conquistaron la isla de Lanzarote y soñaban con conquistar la isla de Tenerife. En uno de sus intentos de conquista, apresaron a un niño guanche y lo llevaron a Lanzarote. Ahí lo bautizaron con el nombre de Antón, lo catequizaron y un tiempo después, lo llevaron de regreso a su isla natal de Tenerife.

Antón fue a la casa del rey a contarle todo lo que le había sucedido y el rey le dio permiso de ver a La Extranjera. Cuando Antón la vio, se puso de rodillas y les dijo a todos que hicieran lo mismo. Les explicó que aquella Señora, era la representación de la Virgen María cuando llevaba a Jesús a presentar al templo. Le explicó que la Virgen María era la Madre del Dios y de todos los hombres y que era una gran suerte tener ese gran tesoro.

Antón le pidió al Rey permiso para buscar un lugar en el que todos la pudieran venerar. El Rey accedió y llevaron la imagen a la cueva de Achbinico, un templo subterráneo, que parecía una Iglesia natural. Antón cuidó por un tiempo de la Basílica. Alrededor de 1530, encargaron el Santuario a los padres dominicos que se les conocía como “Los frailes de la Virgen”.

En noviembre de 1826, una tormenta terrible azotó a la isla de Tenerife, llegando al Santuario de la Virgen y las aguas se llevaron la Imagen. Se hizo todo por tratar de recuperarla, pero no fue posible encontrarla. Los padres dominicos acordaron mandar a hacer una imagen nueva. Así lo hicieron y en la festividad del día 2 de Febrero de 1830, bendijeron la nueva imagen de Nuestra Señora de la Candelaria. Desde el año 1599 se nombró a la Virgen de la Candelaria patrona de todo el archipiélago canario. Su devoción se ha extendido por la península y por toda Hispanoamérica, principalmente por Venezuela. Es la patrona de la Arquidiócesis de Medellín, Colombia . Sus milagros y favores son constantes. Cada año acuden a visitarla miles de personas de todas clases sociales para darle gracias y pedirle beneficios.

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La Presentación en el Templo, a la vez que expresa la dicha de la consagración y extasía al viejo Simeón, contiene también la profecía de que el Niño será «señal de contradicción» para Israel y de una espada que traspasará el alma de la Madre (cf. Lc 2, 34-35) (...) De este modo, meditar los misterios «gozosos» significa adentrarse en los motivos últimos de la alegría cristiana y en su sentido más profundo. Significa fijar la mirada sobre lo concreto del misterio de la Encarnación y sobre el sombrío preanuncio del misterio del dolor salvífico. María nos ayuda a aprender el secreto de la alegría cristiana, recordándonos que el cristianismo es ante todo evangelio, 'buena noticia', que tiene su centro o, mejor dicho, su contenido mismo, en la Persona de Cristo, el Verbo hecho carne, único Salvador del mundo. (Rosarium Virginis Mariae, 20).

 

Oraciones


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Novena a la Divina Misericordia

Se recomienda que se recen las siguientes intenciones y oraciones de la novena junto con la Coronilla de La Divina Misericordia, ya que Nuestro Señor pidió específicamente una novena de Coronillas, especialmente antes de la Fiesta de la Misericordia.

Cómo rezar la Coronilla a la Divina Misericordia (en un rosario común)

1.- Un Padre nuestro.

2.- Un Ave María.

3.-
 Un Credo de los Apóstoles.

4.- En la cuenta grande antes de cada decena:

Padre Eterno,
te ofrezco
el Cuerpo y la Sangre,
el Alma y la Divinidad
de tu Amadísimo Hijo,
nuestro Señor Jesucristo.
para el perdón de nuestros pecados 
y los del mundo entero.

5.- En las diez cuentas pequeñas de cada decena:

Por su dolorosa Pasión,
ten misericordia de nosotros
y del mundo entero.

6.- Al final después de las cinco decenas:

Santo Dios
Santo Fuerte
Santo Inmortal,
ten piedad de nosotros 
y del mundo entero.
(tres veces)

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PRIMER DÍA 

Hoy, tráeme a toda la humanidad y especialmente a todos los pecadores, y sumérgelos en el mar de mi misericordia. De esta forma, me consolarás de la amarga tristeza en que me sume la pérdida de las almas. 

Jesús misericordiosísimo, cuya naturaleza es la de tener compasión de nosotros y de perdonarnos, no mires nuestros pecados, sino la confianza que depositamos en tu bondad infinita. Acógenos en la morada de tu Compasivísimo Corazón y nunca los dejes escapar de él. Te lo suplicamos por tu amor que te une al Padre y al Espíritu Santo. 

Padre Eterno, mira con misericordia a toda la humanidad y especialmente a los pobres pecadores que están encerrados en el Compasivísimo Corazón de Jesús y por su dolorosa Pasión muéstranos tu misericordia para que alabemos la omnipotencia de tu misericordia por los siglos de los siglos. Amén. 

Coronilla de la Divina Misericordia


SEGUNDO DÍA 

Hoy, tráeme a las almas de los sacerdotes y los religiosos, y sumérgelas en mi misericordia insondable. Fueron ellas las que me dieron fortaleza para soportar mi amarga pasión. A través de ellas, como a través de canales, mi misericordia fluye hacia la humanidad.

Jesús Misericordiosísimo, de quien procede todo bien, aumenta tu gracia en nosotros para que realicemos dignas obras de misericordia, de manera que todos aquellos que nos vean, glorifiquen al Padre de misericordia que está en el Cielo.

Padre Eterno, mira con misericordia al grupo elegido de tu viña, a las almas de los sacerdotes y a las almas de los religiosos; otórgales el poder de tu bendición. Por el amor del Corazón de tu Hijo, en el cual están encerradas, concédeles el poder de tu luz para que puedan guiar a otros en el camino de la salvación y a una sola voz canten alabanzas a tu misericordia sin límite por los siglos de los siglos. Amén.

Coronilla de la Divina Misericordia


TERCER DÍA

Hoy, tráeme a todas las almas devotas y fieles, y sumérgelas en el mar de mi misericordia. Estas almas me consolaron a lo largo del vía crucis. Fueron una gota de consuelo en medio de un mar de amargura.

Jesús Misericordiosísimo, que desde el tesoro de tu misericordia les concedas a todos tus gracias en gran abundancia, acógenos en la morada de tu Compasivísimo Corazón y nunca nos dejes escapar de él. Te lo suplicamos por el inconcebible amor tuyo con que tu Corazón arde por el Padre Celestial.

Padre Eterno, mira con misericordia a las almas fieles como herencia de tu Hijo y por su dolorosa Pasión, concédeles tu bendición y rodéalas con tu protección constante para que no pierdan el amor y el tesoro de la santa fe, sino que con toda la legión de los ángeles y los santos, glorifiquen tu infinita misericordia por los siglos de los siglos. Amén.

Coronilla de la Divina Misericordia


CUARTO DÍA 

Hoy, tráeme a aquellos que no creen en Dios y aquellos que todavía no me conocen. También pensaba en ellos durante mi amarga pasión y su futuro celo consoló mi Corazón. Sumérgelos en el mar de mi misericordia.

Jesús Compasivísimo, que eres la Luz del mundo entero, acoge en la morada de tu Piadosísimo Corazón a las almas de aquellos que no creen en Dios y de aquellos que todavía no te conocen. Que los rayos de tu gracia las iluminen para que también ellas, unidas a nosotros, ensalcen tu misericordia admirable y no las dejes salir de la morada de tu Compasivísimo Corazón.

Padre Eterno, vuelve tu mirada misericordiosa sobre las almas de aquellos que no creen en ti y de los que todavía no te conocen, pero que están encerradas en el Compasivísimo Corazón de Jesús. Atráelas hacia la luz del Evangelio. Estas almas desconocen la gran felicidad que es amarte. Concédeles que también ellas ensalcen la generosidad de tu misericordia por los siglos de los siglos. Amén.

Coronilla de la Divina Misericordia


QUINTO DÍA 

Hoy, tráeme a las almas de los hermanos separados y sumérgelas en el mar de mi misericordia. Durante mi amarga Pasión, desgarraron mi Cuerpo y mi Corazón, es decir, mi Iglesia. Según regresan a la Iglesia, mis llagas cicatrizan y de este modo alivian mi Pasión.

Jesús Misericordiosísimo, que eres la Bondad Misma, tú no niegas la luz a quienes te la piden. Acoge en la morada de tu Compasivísimo Corazón a las almas de nuestros hermanos separados y llévalas con tu luz a la unidad con la Iglesia y no las dejes escapar de la morada de tu Compasivísimo Corazón, sino haz que también ellas glorifiquen la generosidad de tu misericordia. 

Padre Eterno, mira con misericordia a las almas de nuestros hermanos separados, especialmente a aquellos que han malgastado tus bendiciones y han abusado de tus gracias por persistir obstinadamente en sus errores. No mires sus errores, sino el amor de tu Hijo y su amarga Pasión que sufrió por ellos, ya que también ellos están encerrados en el Compasivísimo Corazón de Jesús. Haz que también ellos glorifiquen tu gran misericordia por los siglos de los siglos. Amén.

Coronilla de la Divina Misericordia



SEXTO DÍA 

Hoy, tráeme a las almas mansas y humildes y las almas de los niños pequeños y sumérgelas en mi misericordia. Estas son las almas más semejantes a mi Corazón. Ellas me fortalecieron durante mi amarga agonía. Las veía como ángeles terrestres que velarían al pie de mis altares. Sobre ellas derramo torrentes enteros de gracias. Solamente el alma humilde es capaz de recibir mi gracia; concedo mi confianza a las almas humildes.

Jesús Misericordiosísimo, tú mismo has dicho: "Aprended de mí que soy manso y humilde de Corazón". Acoge en la morada de tu Compasivísimo Corazón a las almas mansas y humildes y a las almas de los niños pequeños. Estas almas llevan a todo el cielo al éxtasis y son las preferidas del Padre Celestial. Son un ramillete perfumado ante el trono de Dios, de cuyo perfume se deleita Dios mismo. Estas almas tienen una morada permanente en tu Compasivísimo Corazón y cantan sin cesar un himno de amor y misericordia por la eternidad.

Padre Eterno, mira con misericordia a las almas de los niños pequeños que están encerradas en el Compasivísimo Corazón de Jesús. Estas almas son las más semejantes a tu Hijo. Su fragancia asciende desde la tierra y alcanza tu trono. Padre de misericordia y de toda bondad, te suplico por el amor que tienes por estas almas y el gozo que te proporcionan, bendice al mundo entero para que todas las almas canten juntas las alabanzas de tu misericordia por los siglos de los siglos. Amén.

Coronilla de la Divina Misericordia


SÉPTIMO DÍA 

Hoy, tráeme a las almas que veneran y glorifican mi misericordia de modo especial y sumérgelas en mi misericordia. Estas almas son las que más lamentaron mi Pasión y penetraron más profundamente en mi Espíritu. Ellas son un reflejo viviente de mi Corazón compasivo. Estas almas resplandecerán con una luz especial en la vida futura. Ninguna de ellas irá al fuego del infierno. Defenderé de modo especial a cada una en la hora de la muerte.

Jesús Misericordiosísimo, cuyo Corazón es el Amor mismo, acoge en la morada de tu Compasivísimo Corazón a las almas que veneran y ensalzan de modo particular la grandeza de tu misericordia. Estas almas son fuertes con el poder de Dios mismo. En medio de toda clase de aflicciones y adversidades siguen adelante confiadas en tu misericordia y unidas a ti, ellas cargan sobre sus hombros a toda la humanidad. Esta almas no serán juzgadas severamente, sino que tu misericordia las envolverá en la hora de la muerte.

Padre Eterno, mira con misericordia a aquellas almas que glorifican y veneran tu mayor atributo, es decir, tu misericordia insondable y que están encerradas en el compasivísimo Corazón de Jesús. Estas almas son un Evangelio viviente, sus manos están llenas de obras de misericordia y sus corazones desbordantes de gozo cantan a ti, oh Altísimo, un canto de misericordia. Te suplico, oh Dios, muéstrales tu misericordia según la esperanza y la confianza que han puesto en ti. Que se cumpla en ellas la promesa de Jesús quien les dijo que: "a las almas que veneren esta infinita misericordia mía, yo Mismo las defenderé como mi gloria durante sus vidas y especialmente en la hora de la muerte. Amén.

Coronilla de la Divina Misericordia


OCTAVO DÍA 

Hoy, tráeme a las almas que están detenidas en el purgatorio y sumérgelas en el abismo de mi misericordia. Que los torrentes de mi Sangre refresquen el ardor del Purgatorio. Todas estas almas son muy amadas por mí. Ellas cumplen con el justo castigo que se debe a mi Justicia. Está en tu poder llevarles el alivio. Haz uso de todas las indulgencias del tesoro de mi Iglesia y ofrécelas en su nombre. Oh, si conocieras los tormentos que ellas sufren ofrecerías continuamente por ellas las limosnas del espíritu y saldarías las deudas que tienen con mi Justicia.

Jesús Misericordiosísimo, tú mismo has dicho que deseas la misericordia, he aquí que yo llevo a la morada de tu Compasivísimo Corazón a las almas del Purgatorio, almas que te son muy queridas, pero que deben pagar su culpa adecuada a tu Justicia. Que los torrentes de Sangre y Agua que brotaron de tu Corazón, apaguen el fuego del Purgatorio para que también allí sea glorificado el poder de tu misericordia.

Padre Eterno, mira con misericordia a las almas que sufren en el Purgatorio y que están encerradas en el Compasivísimo Corazón de Jesús. Te suplico por la dolorosa Pasión de Jesús, tu Hijo, y por toda la amargura con la cual su Sacratísima Alma fue inundada, muestra tu misericordia a las almas que están bajo tu justo escrutinio. No las mires sino a través de las heridas de Jesús, tu amadísimo Hijo, ya que creemos que tu bondad y tu compasión no tienen límites. Amén.

Coronilla de la Divina Misericordia


NOVENO DÍA 

Hoy, tráeme a las almas tibias y sumérgelas en el abismo de mi misericordia. Estas almas son las que más dolorosamente hieren mi Corazón. A causa de las almas tibias, mi alma experimentó la más intensa repugnancia en el Huerto de los Olivos. A causa de ellas dije: Padre, aleja de mí este Cáliz, si es tu voluntad. Para ellas, la última tabla de salvación consiste en recurrir a mi misericordia.

Jesús Misericordiosísimo, que eres la compasión misma, te traigo a las almas tibias a la morada de tu Piadosísimo Corazón. Que estas almas heladas que se parecen a cadáveres y te llenan de gran repugnancia se calienten con el fuego de tu amor puro. Oh Jesús Compasivísimo, ejercita la omnipotencia de tu misericordia y atráelas al mismo ardor de tu amor y concédeles el amor santo, porque tú lo puedes todo.

Padre Eterno, mira con misericordia a las almas tibias que, sin embargo, están encerradas en el Piadosísimo Corazón de Jesús. Padre de la Misericordia, te suplico por la amarga Pasión de tu Hijo y por su agonía de tres horas en la cruz, permite que también ellas glorifiquen el abismo de tu misericordia. Amén. 

Puedes solicitar el texto enviando un mail a secretariaycomunicaciones@ajesuspormaria.org o a través de contáctenos


 
Hazme Instrumento de tu Paz


Señor, haz de mi un instrumento de tu paz.
Que allá donde hay odio, yo ponga el amor.
Que allá donde hay ofensa, yo ponga el perdón.
Que allá donde hay discordia, yo ponga la unión.
Que allá donde hay error, yo ponga la verdad.
Que allá donde hay duda, yo ponga la Fe.
Que allá donde desesperación, yo ponga la esperanza.
Que allá donde hay tinieblas, yo ponga la luz.
Que allá donde hay tristeza, yo ponga la alegría.

Oh Señor, que yo no busque tanto ser consolado, cuanto consolar,
ser comprendido, cuanto comprender,
ser amado, cuanto amar.

Porque es dándose como se recibe,
es olvidándose de sí mismo como uno se encuentra a sí mismo,
es perdonando, como se es perdonado,
es muriendo como se resucita a la vida eterna.

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ORACIÓN A NUESTRA SEÑORA DE LOURDES

Oh María, que te apareciste a Bernardita
en la cavidad de la roca;
al frío y a las sombras del invierno
tú les trajiste el calor de tu presencia
y el resplandor de tu belleza.

Infunde la esperanza, renueva la confianza
en el vacío de nuestras vidas,
tantas veces sumidas en la sombra,
y en el vacío de nuestro mundo,
en el que el Mal hace valer su fuerza.

Tú, que eres la Inmaculada Concepción,
socórrenos, pues somos pecadores.
Danos humildad para la conversión
y valor para la penitencia.
Enséñanos a rezar por todos los hombres.

Guíanos a la fuente de la verdadera vida.
Ayúdanos a caminar como peregrinos
en el seno de la Iglesia.
Estimula en nosotros el hambre de la Eucaristía,
pan del caminante, el Pan de Vida.

Oh María, el Espíritu Santo hizo en ti maravillas:
Él, con su poder, te ha colocado junto al Padre,
en la gloria de tu Hijo, el Viviente.
Vuelve tu maternal mirada
a nuestras miserias del cuerpo y del espíritu.
Que tu presencia, como luz reconfortante,
brille a nuestro lado en el trance de la muerte.

Queremos rezarte, oh María,
con sencillez de niños, como Bernardita.
Que entremos, como ella, en el espíritu
de las Bienaventuranzas;
así podremos, ya aquí abajo,
empezar a conocer las alegrías del Reino
y cantar contigo tu Magníficat.

¡Gloria a Ti, Virgen María,
dichosa servidora del Señor,
Madre de Dios,
morada del Espíritu Santo!

¡Amén!

virgen

 
Letanías de la Humildad
LETANÍAS DE LA HUMILDAD

Oh Jesús, manso y humilde de corazón, escuchadme.

Del deseo de ser apreciado, libradme Jesús
Del deseo de ser estimado, libradme Jesús
Del deseo de ser agasajado, libradme Jesús
Del deseo de ser alabado, libradme Jesús
Del deseo de ser ensalzado, libradme Jesús
Del deseo de ser preferido a los demás, libradme Jesús
Del deseo de ser consultado, libradme Jesús
Del deseo de ser aplaudido, libradme Jesús
Del temor de ser humillado, libradme Jesús
Del temor de ser despreciado, libradme Jesús
Del temor de recibir negativas, libradme Jesús
Del temor de ser calumniado, libradme Jesús
Del temor de ser olvidado, libradme Jesús
Del temor de hacer el ridículo, libradme Jesús
Del temor de ser injuriado, libradme Jesús
Del temor de que sospechen de mi, libradme Jesús
De la tentación de mando, libradme Jesús
De la tentación de poder, libradme Jesús
De la tentación de figurar, libradme Jesús
De la tentación de llamar la atención, libradme Jesús
De la tentación de ocupar los primeros puestos, libradme Jesús
De la tentación de adquirir posiciones y títulos, libradme Jesús
De la tentación de no someterme a los legítimos pastores, libradme Jesús
De la tentación de creerme autosuficiente, libradme Jesús
De la tentación de competencia, rivalidad y celos, libradme Jesús
De la tentación de crítica, libradme Jesús
De la tentación de rencor y venganza, libradme Jesús
De la tentación de ser intolerante libradme Jesús
De la tentación de apropiarme de la Gloria de Dios, libradme Jesús
Que los demás sean más apreciados que yo: dadme Jesús la gracia de desearlo.
Que los demás puedan crecer y yo pueda disminuir: dadme Jesús la gracia de desearlo.
Que los demás puedan ser alabados y yo pase inadvertido: dadme Jesús la gracia de desearlo.
Que los demás puedan ser empleados y yo puesto aparte: dadme Jesús la gracia de desearlo.
Que los demás puedan ser preferidos a mí en todo: dadme Jesús la gracia de desearlo.
Que los demás puedan ser más santos que yo, siempre que yo sea lo más santo posible:
dadme Jesús la gracia de desearlo.

Oh María, Madre de los humildes, ruega por nosotros.
San José, Protector de las almas humildes, ruega por nosotros.
San Miguel Arcángel, Que fuiste el primero en abatir el orgullo, ruega por nosotros.
Todos los justos santificados por la humildad, rogad por nosotros.

"JESÚS MANSO Y HUMILDE DE CORAZÓN 
TE ENTREGO MI CORAZÓN Y RECIBO EL TUYO"

 
Dolores y Gozos de San José
DOLORES Y GOZOS DE SAN JOSÉ
Santísimo José, tu poder se extienda en todas nuestras necesidades tu puedes hacer
posible lo que parece imposible protege con paternal amor todos nuestros intereses.
Te entregamos Madre Santísima los dolores de San José.

1 Dolor VER A MARIA EN CINTA
1 Gozo EL ÁNGEL REVELA EL MISTERIO DE LA ENCARNACIÓN

Te pedimos santísimo José pureza de cuerpo y de alma.

Padre Nuestro, Dios te salve...

2 Dolor NO PODER OFRECER MÁS QUE UN PESEBRE PARA EL NACIMIENTO DE JESÚS
2 Gozo VERLO ADORADO POR LOS REYES Y LOS PASTORES

Te pedimos santísimo José podamos ser adoradores de Jesús, despegarnos de las riquezas

y vanidades de este mundo y buscar siempre los bienes espirituales.

Padre Nuestro, Dios te salve...

3 Dolor CIRCUNCIDAR AL HIJO DE DIOS
3 Gozo COLOCARLE EL BELLO NOMBRE DE JESUS MANDADO DESDE EL CIELO

Ayúdanos a tener presente a Jesús en nuestra mente nuestro corazón y nuestros labios

y en especial en la hora de nuestra muerte.

Padre Nuestro, Dios te salve...

4 Dolor LA PROFESÍA DE SIMEÓN
4 Gozo EL SUFRIMIENTO SIGNIFICARÍA LA SALVACIÓN PARA MUCHOS EN EL MUNDO

Ayúdanos a aceptar los designios del cielo aunque a veces no los entendamos.

Padre Nuestro, Dios te salve...

5 Dolor HUÍR CON JESUS RECIEN NACIDO HACIA EGIPTO
5 Gozo VER COMO SE DESTRUÍAN LAS FALSAS DIVINIDADES CON LA PRESENCIA DE DIOS

Ayúdanos a destruir de nuestra mente y nuestro corazón todos los ídolos y vicios que no nos
dejan encontrarnos con Dios.

Padre Nuestro, Dios te salve...

6 Dolor REGRESAR DE EGIPTO HACIA JERUSALEN SABIENDO QUE REINABA ARQUELAO
6 Gozo EL ÁNGEL LE DICE QUE HABITE EN NAZARET

Ayúdanos a escuchar las voces de nuestros ángeles para seguir el designio de Dios retira todo
temor nocivo que solo nos quede el temor de Dios.

Padre Nuestro, Dios te salve...

7 Dolor LA PÉRDIDA DE JESÚS EN JERUSALEN
7 Gozo SU AGRADABLE ENCUENTRO EN EL TEMPLO

No nos dejes perder nunca a Jesús ni a María de nuestro corazón ayúdanos a

orar por todos aquellos que están perdidos del camino del señor.

Padre Nuestro, Dios te salve...

ORACIÓN FINAL

Recibe Jesús maría y José estos siete padrenuestros avemarías y glorias como
humildes ramilletes de súplicas y salutaciones, recíbelos santísimo José preséntalos a
María para que los purifique y perfeccione y los presente a Jesús que como único
mediador ante el padre celestial nos consiga con su misericordia el perdón de
nuestros pecados la gloria de la vida eterna. Amén. Santísimo José, tu que eres
mi padre Espiritual, dirige hacia mi tu mirada llena de amor. Enséñame a vivir
como tú para María y Jesús. Haz que crezca sin cesar en el amor, haz que alcance
un Espíritu abierto que era tu honor y llévame de tu mano al día más grande de
mi vida, mi entrada en el cielo, amén.
 

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Oración


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